Gato Truena Pies

febrero 22, 2015

© Alejandro Rodríguez León

© Alejandro Rodríguez León.
Prueba de estado. Grabado sobre metal. Febrero 2015
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Gato Truena Pies. Seis sueños de niñas y niños de Mazatlán, México.

¡Nuevo acordeón de sueños de Alejandro Rodríguez!

Work in progress

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PATINAR SOBRE LA PLANCHA
(Roger Omar charla con el genial grabador y pintor mexicano Alejandro Rodríguez.      Abril 2015, España)

¿Cuáles imágenes te emocionan? Las que no son evidentes, las que me transmiten hapticidad y activan todos mis sentidos. Ésas donde no solamente me recreo en la apariencia externa sino que empiezo a tocar, a escuchar, incluso a oler. Lo que me emociona de una pintura no es lo que cuadra en mi cabeza ni lo perfecta que puede ser una manzana o una cara, sino lo que hay más allá. Si en la imagen percibo tres o cuatro capas de pintura, entonces ya percibo un proceso que se está construyendo, y no tanto el resultado final. Lo que aportan las grandes obras es justamente el proceso. “Las Meninas”, por ejemplo, no es únicamente la representación del pintor y las infantas. Es también la superposición de las pinceladas, la mezcla del color en mordiente… todo eso habla.
¿Te emociona adquirir conciencia del proceso que generó la imagen? Claro, porque lo otro es lejano, industrial, muy obvio.
¿Qué te emociona de la xilografía? (Suspiro) Su dureza y al mismo tiempo suavidad. Al cortar en contra del sentido de la veta, siento la posición de la madera. Al tallar estoy imponiendo algo pero al mismo tiempo recibiendo una respuesta. Si logro captar esa respuesta de la madera y hacer un diálogo, va surgiendo la magia. Cuando no hay diálogo, quizá el único éxito será lograr hacer lo que imaginaba inicialmente, con más o menos dificultad. En la madera DM, por ejemplo, no hay veta ni dirección. Se usa porque es más fácil de tallar que la madera. Eso no me atrae.
¿Te atrae entonces luchar contra el medio? Sí, todo es una lucha, una batalla.
¿Quién muere en esa batalla? Mi racionalidad, mi lógica, mi sentido común.
¿Qué diferencias encuentras entre el grabado sobre madera (xilografía) y el grabado sobre metal (calcográfico)? El grabado en metal me obliga a tener un proceso pausado y reflexivo. En la xilografía puedo ser vertiginoso y resolver en una hora. Puedo usar una gubia ancha, una gubia fina, un cuchillo, lo que sea. En el grabado en metal dibujo con un buril (una herramienta de no más de 1mm de grosor), lo que me obliga a sentarme más tiempo… y eso puede ser peligroso porque puedo perder la visión de la totalidad y quedarme en el detalle (…) En mi caso comienzo con la profusión, la saturación casi total del espacio, y luego voy quitando, sintetizando, abstrayendo. No estoy obcecado por el detalle ni por el resultado relamido o figurativo que se espera.
Me has contado que al pasar tantas horas dibujando sobre la plancha de metal llega un momento en que tu razón se cansa y empiezas a ser más perceptivo, y que eso es precisamente lo que buscas… ¿Cómo consigues cansar a la razón y empezar a fluir? Cuando trabajas en tu hemisferio izquierdo, trabajas por inercia, eres previsible, lógico, secuencial, trabajas por concepto, por dogmas. Todo eso vale para un trabajo donde necesitas ser organizado, pero no cuando intentas aportar a la imagen algo más que la simple representación.
Se suele pensar que de pronto se te ocurre una idea maravillosa y la dibujas, ¡pum! No es así. Tienes que estar dibujando y dibujando, hasta que después de muchas horas llega un momento en que todo lo que esperabas de la imagen no vale. Puedes enfadarte, y en ese momento de enfado o desilusión, en ese momento de “¡me da todo igual!”, se aparta la lógica y entra tu intuición, lo que eres, tu cuerpo (ya no eres sólo mente), surge el clímax. Es como si patinaras sobre la plancha.
¿Qué valores gráficos aprecias en el grabado en metal, ya sea en tu obra o en la de otros? El uso del espacio. El espacio en todo el soporte, no sólo en el centro. Cuando todo está relacionado entre sí, cuando no prevalece la figura sobre el fondo. Cuando miro un grabado y no miro lo que está representando. Cuando mi vista me lleva a indagar y empiezo a profundizar y a descubrir cosas. Ese resultado no se logra queriéndolo hacer, sino interiorizando el dibujo y la técnica, estando muy inmerso en el lenguaje que utilizas. El grabado es un trabajo físicamente pesado. No se trata únicamente de “mira qué bien se ha resuelto aquí la luz”… eso es miel para el ojo. A mí no me gusta la miel. Me gusta encontrar lo amargo, la ácido, lo áspero. Y eso solamente se consigue cuando rebasas la apariencia final de la imagen, o cuando el mismo proceso te induce a ir descubriendo.
Piensa en la gente que aprecia tu obra: ¿qué crees que les gusta? Yo diría que les sorprende la relación de las formas, quizá encontrar elementos aparentemente contradictorios que funcionan. Lo insólito, pero creíble. ¿Cuándo has visto un perro que vuele? Pues allí, en el grabado.
¿Cómo describes tu dibujo? Dibujo con asiduidad. No dibujo de memoria. Cuando dibujas de memoria estás reproduciendo lo que ya sabes hacer. Yo dibujo lo que tengo a mano. Si aquí me pongo a dibujar el árbol [que tenemos enfrente], aunque ahora mismo estoy nombrándolo, llegará un momento, después de una hora, hora y media, que no esté dibujando el árbol sino un espacio que tiene una estructura y una dirección, con zonas blandas y duras, algunas negro sobre blanco, otras blanco sobre negro… entonces empiezo a establecer algo que trasciende el nombre y lo nombrado. El dibujo no es una meta. Es un trabajo diario que pierde fluidez si lo abandonas.
Dices que no sueles apegarte a los bocetos… Tenemos esa tendencia inculcada de que hay que partir de algo; ir atados, bien agarrados, para emprender algo. Para mí la temática es sólo un punto de partida, un pretexto, y de ahí empiezan a fluir imágenes. Hay imágenes que me interesan más y me motivan a buscar, a indagar posibilidades. No trabajo como la gente puede imaginar que surge un grabado: haciendo el esquema, el encaje, metiendo las figuras dentro de ese encaje… no, no. Cuando empiezo un grabado estoy saturando, raspando, y si de pronto me doy cuenta que no funciona, reacciono y hago otra cosa totalmente distinta… y empiezo a encontrar algo y sigo esa indicación que me da la plancha, borrando, raspando, dibujando…

One Response to “Gato Truena Pies”

  1. isa Says:

    por fin! muchas ganas de tenerlo entre las mano🙂


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